En la actual sociedad en la que vivimos, a nadie le sorprende estar informado minuto a minuto de las últimas noticias internacionales, así como de las de las personas que te rodean. No sorprende trabajar en equipo sin la necesidad de estar todos en un mismo sitio, y no sorprende el hecho de poder comunicarse con personas al otro lado del océano y compartir música, videos, películas, q series e información en general con todas ellas. Vivimos en la llamada “sociedad de la información” en la cual se pueden hacer todas las cosas antes citadas y muchas mas gracias a un invento que revoluciono el mundo de las comunicaciones, llamado Internet. Hay quienes comparan la llegada de este con la invención de la imprenta o el telégrafo por los cambios radicales que ha supuesto para sociedad en cuanto a información y comunicación se refiere.
Y es que Internet es la herramienta ha permitido el desarrollo de lo que hoy conocemos como Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y su múltiples aplicaciones, las cuales tienen una presencia continua en el día a día de cada persona, sobre todo desde la inclusión del acceso a Internet desde la telefonía móvil, el cual a significado el poder conectarte y consultar cualquier tipo de información, a cualquier hora del día y en cualquier lugar.
La influencia ejercida por las TIC en nuestra vida es enorme, y mas si tenemos en cuenta como los medios de comunicación tradicionales (televisión, prensa y radio) han evolucionado gracias a la inclusión de estas. El cambio experimentado ha sido tan grande que se habla de esta revolución de las telecomunicaciones como la cuarta revolución, después de las de agricultura, industrial y servicios.
A priori, el disponer de noticias actualizadas a cada instante puede parecer algo positivo para conocer lo que en el mundo sucede, pero ¿hasta que punto podemos salir indemnes de todo este bombardeo de estímulos consiguiendo realmente ser informados y no manipulados? ¿Qué veracidad e imparcialidad tienen hoy en día las noticias que se nos ofrecen desde los grandes medios de comunicación de masas? ¿Quiénes ostentan el control sobre ellos? ¿Por qué intereses se guían?

Y es que Internet es la herramienta ha permitido el desarrollo de lo que hoy conocemos como Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y su múltiples aplicaciones, las cuales tienen una presencia continua en el día a día de cada persona, sobre todo desde la inclusión del acceso a Internet desde la telefonía móvil, el cual a significado el poder conectarte y consultar cualquier tipo de información, a cualquier hora del día y en cualquier lugar.
La influencia ejercida por las TIC en nuestra vida es enorme, y mas si tenemos en cuenta como los medios de comunicación tradicionales (televisión, prensa y radio) han evolucionado gracias a la inclusión de estas. El cambio experimentado ha sido tan grande que se habla de esta revolución de las telecomunicaciones como la cuarta revolución, después de las de agricultura, industrial y servicios.
A priori, el disponer de noticias actualizadas a cada instante puede parecer algo positivo para conocer lo que en el mundo sucede, pero ¿hasta que punto podemos salir indemnes de todo este bombardeo de estímulos consiguiendo realmente ser informados y no manipulados? ¿Qué veracidad e imparcialidad tienen hoy en día las noticias que se nos ofrecen desde los grandes medios de comunicación de masas? ¿Quiénes ostentan el control sobre ellos? ¿Por qué intereses se guían?

Los medios de comunicación han sido históricamente plataformas de transmisión de: información sobre la realidad del mundo, ideas e ideologías (intencionadamente o no y en función de lo publicado) y sobre todo generadoras de opinión en la ciudadanía.
Esto es algo que no escapa al nuevo poder económico mundial, y es por ello que se inicia ahora una carrera por controlar los medios de comunicación. Quien controla los medios, controla la información que en ellos se publica y por tanto las ideas y opiniones de la ciudadanía. La propiedad de los medios de comunicación significa el poder decidir el que se publica y el que no. Si una información no beneficia los intereses del poder, este puede decidir no publicarla, y si no se publica no existe, el ciudadano no la conoce. Así pues la batalla de las ideas y por tanto el poder, se gana con la propiedad de los medios de comunicación y la propaganda.
Ha surgido una nueva sociedad en la que la información ha adquirido una importancia vital y como consecuencia del sistema capitalista, se transformado en una de las principales mercancías de nuestra economía. Por ello Grandes movimientos se están llevando a cabo entre multinacionales de telefonía, cable e informática. Se suceden compras y fusiones, que movilizan millones de dólares, y poco a poco se conforma lo que dentro de unos años, de seguir así las cosas, será el mercado perfecto de la información y la comunicación, el cual estará totalmente integrado, gracias a las redes electrónicas y de satélites con el modelo del mercado del capital y los flujos financieros, funcionando todo a tiempo real y de manera ininterrumpida.
Así pues estas mismas centralizaciones y fusiones entre empresas de soportes de telecomunicaciones, se dan también entre las “productoras” de información. De manera que imperios mediáticos y agencias de noticias como Erssan, News Corporation (Rupert Murdoch), Berlusconi, Olivetti (Carlo Benedetti), French Press, Associated Press controlan aproximadamente más del 80% de las noticias que se producen en el mundo y como se transmiten también. La aparición de estos mastodontes de la información y el monopolio que ejercen sobre ella debería preocupar a la ciudadanía, dado que el control de unos poco de toda la información que circula por el mundo y el hecho de entender a esta como una mercancía, pone en peligro la libertad de prensa y por tanto a la democracia. Estos hechos sumados a las transformaciones que la prensa a experimentado con motivo de los avances tecnológicos ponen en crisis al llamado cuarto poder, representado por el periodismo, y que tradicionalmente había servido a la ciudadanía como recurso para desvelar la verdad y denunciar los abusos de los otros tres poderes (ejecutivo, legislativo, judicial)
Esta crisis del cuarto poder se pone de manifiesto en la transformación sufrida por algunos de sus conceptos básicos como la idea de información, el de actualidad y sobre todo la veracidad de dicha información.
En primer lugar, hasta hace unos años la idea de información trataba de proporcionar además de una descripción precisa y verificada de los hechos, unos parámetros que permitiesen comprender la noticia en profundidad. Se trataba de contestar preguntas como ¿Quién a hecho que?, ¿ con que medios? ¿Dónde se a realizado la acción? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuáles son las causas y el contexto de lo acontecido y que consecuencias tiene?
Todo esto se a transformado, en parte debido a la influencia de la televisión y los diarios televisados, por su tendencia a lo directo y al tiempo real, que crean la ilusión de que una imagen siempre vale mas que mil palabras, y desde entonces informar es “mostrar la historia en marcha y hacernos asistir a ella”. El objetivo ya no es comprender el alcance de lo acontecido, si no simplemente verlo. Ahora la información que se ofrece en los medios de comunicación esta basada en la afirmación de que “ver es comprender”, lo cual conlleva a que todo acontecimiento, por abstracto que sea su contenido, ha de presentar una parte visible y televisable, lo que significa un detrimento de la información sobre acontecimientos de carácter complejo.
La actualidad como decíamos también a variado su concepto, ¿a que acontecimientos se les da privilegio? ¿con que criterio los elegimos? Las imágenes parecen tener también la respuesta a estas preguntas, ya que son las que noticias de fotogramas mas impactantes las que tienen mayor repercusión, condenando una vez mas a los hecho carentes de ellas a un silencioso e indiferente segundo plano. En los nuevos medios de comunicación, las palabras y los textos no valen tanto como las imágenes.
Pero el concepto más grave que la prensa ha cambiado es el de la veracidad de la información. Desde hace ya un tiempo un hecho es verdadero no porque corresponda a criterios objetivos y verificados en sus fuentes, sino básicamente porque otros medios de comunicación repitan esas mismas afirmaciones. Desde ahora en adelante repetición equivale a veracidad, y esto es algo que los que ostentan el poder conocen bien, utilizan este mecanismo no solo para validar dudosas informaciones, si no también para maxificar hechos o distraer la atención del ciudadano, así como convencerle de ideas tan absurdas y falsas como las que hoy en día vemos publicadas: “somos todos los ciudadanos los culpables de la crisis”, “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, “somos todos los que debemos arrimar el hombro y apretarnos el cinturón”…
Por todo esto el ciudadano ya no puede contar con los medios de comunicación como único medio para informase y obtener así una opinión formada y crítica de lo que le rodea y afecta. Estos ya no representan una herramienta para enriquecer e iluminar el debate democrático. Ahora más que nunca, pensar que se puede estar informado sin esfuerzo es un error mayúsculo ya que la información emitida desde los medios de comunicación esta pensada para distraer y manipular, no para informar. Cantidad de noticias breves y fragmentadas que producen un doble efecto de sobreinformación y desinformación que impide que el ciudadano adquiera el conocimiento critico para participar inteligentemente en la vida democrática.
Todos estos cambios han venido a raíz de las aplicaciones de las TIC a los tradicionales medios de comunicación y las transformaciones del poder mundial. Parece que la oportunidad de avanzar en las causas de libertad y democracia que con las tecnologías de la información y la Comunicación se nos presentaban se han desaprobechado y en un principio se están aplicando con objetivos totalmente contrarios. Pero si hay una alternativa esta también en ellas. Ya que es gracias a Internet que se a facilitado la propagación de conocimiento e información pora cualquier persona o colectivo, sin necesidad de grandes medios económicos. Es en Internet donde surge la disidencia informativa frente al espectáculo controlado y prozaico de los mass media. Es en Internet donde surge la comunicación social libre de intereses economicos ocultos, en forma de colectivos con paginas web, periódicos digitales independientes, redes sociales o blogs. Una alternativa de la que cada ciudadano con ganas de moverse puede participar activamente.
La dictadura de los nuevos poderes financieros se fundamenta en el control de los grandes medios de comunicación, pero con Internet se ha abierto una pequeña brecha en la que poder abrir libres espacios de debate, necesarios para ejercer nuestro derecho a conocer, opinar y decidir sobre lo que nos rodea y concierne, en definitiva, nuestro derecho ser participes de una verdadera democracia.
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