domingo, 18 de diciembre de 2011

LAS TIC EN LA EDUCACIÓN, ¿AVANCE HACIA UN NUEVO SISTEMA EDUCATIVO?

Parece bastante evidente que la irrupción de las tic en este nuevo siglo ha marcado un antes y un después en todo lo relativo a los modos y maneras de comunicarnos sobre todo. Esta importancia está condicionando el desarrollo de nuestra sociedad y por tanto de las personas que la conformamos.

El mundo en el que vivimos actualmente y en el que se puede hablar de una información socializada o de una sociedad de la información, está siendo impulsado constantemente por los avances científicos y sustentado por el uso generalizado de las potentes y versátiles tecnologías de la información y la comunicación.
Esta velocidad vertiginosa hace que sus efectos se noten en prácticamente todos los ámbitos de la sociedad, haciéndose notar más tanto en el apartado laboral como en el educativo. Estos efectos han repercutido de tal manera que prácticamente todo ha de ser revisado: desde la razón de ser de la escuela y demás instituciones educativas, hasta la formación básica que precisamos las personas, la forma de enseñar y de aprender, las infraestructuras y los medios que utilizamos para ello, la estructura organizativa de los centros y su cultura... Y esto ya requiere cuando menos una pequeña reflexión.


Efectivamente el calado de estos cambios hace que en estos momentos nos cuestionemos no solo la forma si no también el fondo de todo aquello que rodea al entorno educativo, ya que es en él, donde los jóvenes se preparan para ser adultos. Y es que esta transformación no solo abarca a la estructura organizativa de la educación si no que afecta sobre todo a los jóvenes y a su educación base, hasta tal punto que en los nuevos planes de estudios se hace necesario algo que hasta ahora era impensable: la alfabetización digital.
Pero si hablamos de estructura organizativa no debemos olvidar al profesorado necesitado también más que nadie de ese proceso de alfabetización, acercándole a estos nuevos medios informáticos, lo que obliga a las dos partes a una constante actualización a lo largo de sus vidas. Y aquí surge la primera reflexión: ¿está preparado el entramado educativo para asumir esta transformación estructural que implica tanto a alumnos como a profesores?
Es aquí donde puede surgir un primer problema, los jóvenes a diferencia de los adultos, no han conocido aquella sociedad en la que los intervalos temporales entre los avances tecnológicos era mucho más espaciada, algo que sus profesores si han hecho, esto conlleva ya una brecha entre generaciones creando en muchos casos un abismo del que es imposible salir para muchos, que bien por edad o por reticencias son incapaces de adaptarse a las velocidades extremas que llevan los actuales avances.
Y esto evidentemente genera ya un problema estructural pero sobre todo humano. El profesor-a puede mostrarse reticente a incorporarse a estos cambios no solo por su incapacidad si no también por el miedo a lo desconocido y a mostrarse vulnerable ante su propio alumnado.
Pero no sólo influye en su adaptación al dominio de las nuevas tecnologías, algo que podría resultar meramente mecánico y de habilidades que se puede resolver mediante la dedicación y el empeño, si no que también tiene influencia en algunas capacidades y competencias donde surgen importantes diferencias y cambios, también en los hábitos y en los modos de afrontar el proceso de aprendizaje.
Las TIC han hecho que la búsqueda y selección de información, el análisis crítico y la resolución de problemas, la elaboración personal de conocimientos funcionales, la argumentación de las propias opiniones y la negociación de significados, el trabajo en equipo, los idiomas, la capacidad de autoaprendizaje y adaptación al cambio, la actitud creativa e innovadora, la iniciativa … adquieran un papel importante, incluso determinante diría yo. Seguramente, estoy convencido, que yo tengo poco que ver con mis progenitores.
La manera con que los actuales estudiantes afrontamos el hecho educativo dista mucho del de anteriores generaciones. Desde la transformación del aula que ya no es un espacio en el que un profesor-a imparte una clase magistral, si no que se ha convertido en un taller de encuentro, en el que unos jóvenes estudiantes nos juntamos para resolver y solucionar una serie de problemas que tienen que ver con nuestro currículum escolar, hasta la manera con la que efectivamente buscamos solucionarlos
Pocas veces recurrimos al “sabelotodo”. Actualmente la red, los propios compañeros u otros que han cursado nuestros mismos estudios son los recursos a los que recurrimos y para ello ¡como no! Recurrimos a las TIC.



Ante esta nueva perspectiva, muchas son las preguntas que se nos pueden ocurrir. Dejando de lado las de mayor calado si que podemos plantearnos unas básicas para poder abordar esta reflexión ¿Por qué tenemos que integrar las TIC en la educación?, ¿Cuáles son sus funciones?, ¿Sus ventajas y desventaja?, ¿Realmente es beneficioso el uso de las TIC?...

A la primera pregunta los expertos esgrimen tres razones para justificar la implementación de las tecnologías de información y comunicación en el mundo educativo.

1. La necesidad de la alfabetización digital de los alumnos. Todos los alumnos deben adquirir competencias básicas en el uso y manejo de las TIC.
2. La productividad. Aprovechar las ventajas que proporcionan y que facilitan actividades como preparar apuntes y ejercicios, buscar información, comunicarnos (email), difundirla(weblogs), gestión de biblioteca…
3. La innovación en las prácticas docentes. Aprovechando las nuevas posibilidades didácticas que ofrecen las TIC para que los alumnos mejoren sus procesos de aprendizaje y así reducir el fracaso escolar.

De estas tres razones podemos deducir lo determinante que es su implantación en las aulas desde edades tempranas hasta la propia universidad.

Abordando su funcionalidad y recurriendo a la opinión de los expertos podríamos destacar diez puntos básicos a modo de resumen y que nos permiten tener una visión un poco más pormenorizada de su importancia ya que estas a día de hoy y dentro del ámbito educativo actúan como:

• Medios de expresión: escribir, dibujar, presentaciones, webs…
• Canal de comunicación, colaboración e intercambio.
• Instrumento para procesar la información.
• Fuente abierta de información: mass media, self media.
• Herramienta de diagnóstico y rehabilitación.
• Medio didáctico: Informa, entrena, guía aprendizaje, motiva.
• Generador de nuevos escenarios formativos.
• Medio lúdico y para el desarrollo cognitivo.
• Contenido curricular: Conocimientos, competencias.

Un repaso por estos diez puntos nos lleva casi a cuestionarnos el actual sistema educativo. Esta afirmación puede resultar un tanto contundente pero la verdad es que si aceptamos las diez funciones como algo real, que ocurre en el aula, está claro que estamos hablando de un nuevo modelo educativo y consecuencia de ello de un nuevo alumno, ¿y de un nuevo profesor-a?

Pero como no podía ser de otra manera, y centrándonos en lo concreto seguramente esta afirmación es un tanto radical si nos adentramos en el interior de los centros escolares y de la universidad.
Una cosa es la teoría y otra la práctica. Actualmente y contrariamente a las previsiones más optimistas sobre los cambios en la manera de pensar del alumno que comportaría el uso de las TIC en la escuela –sobre todo con respecto a la mejora de las habilidades de resolución de problemas–, no existen muchas pruebas de que estos cambios realmente se produzcan. De ser así, quizás las TIC nunca se incorporen plenamente en usos más sofisticados en las escuelas y universidades.

Otro caso, son las herramientas que se utilizan para comunicar e informar. Tomemos el ejemplo del Powerpoint, un soporte que debiera de ayudar a la hora de exponer la información así como mejorar la capacidad de sintetizarla y que sin embargo se puede convertir en uno de sus mayores enemigos.
Con fatídica frecuencia, el conferenciante se limita a repetir las frases que proyecta en la pantalla del auditorio.Interesa más la exhibición que la demostración y busca hipnotizar al público y limitar su capacidad de razonamiento. Se usan eslóganes, verbos en infinitivo... Muchas veces se incorporan imágenes que no tienen nada que ver con lo que se está diciendo, simplemente como adorno o anestésico. La puesta en escena pide una sala oscurecida en la que la gente está atenta a la pantalla y consume 15 diapositivas en media hora.
Cuando uno abandona la sala, saturado de imágenes, prácticamente lo habrá olvidado. Anula el intercambio, no hay interacción.
Puede ocurrir que no siempre el recurso de las TIC si no se usa adecuadamente y en el entorno adecuado no sea más que fuego de artificio que nos lleve a añorar otros modelos clásicos en los que la efectividad del mensaje resultaba más evidente.

Otro caso no tan ligado a la educación pero que esta influyendo negativamente en ella, es el uso de programas de mensajería instantánea, así como las redes sociales, ya sea por la limitación de caracteres a la hora de escribir un mensaje o la necesidad de abreviar lo que se va a decir. Estos condicionantes han hecho que los jóvenes de hoy en día tengamos un nivel de ortografía especialmente bajo, hasta tal punto que la Academia de la Lengua se plantee el uso de acentos y signos. ¿ La academia marcará el futuro de las TIC o asumirá su impotencia y aceptará esta nueva realidad? Inmediatamente surge la duda sobre el futuro de las lenguas que aparentemente van a sufrir una merma en su riqueza aunque puedan ganar en simplicidad ¿Qué es mejor? Está claro que la palabra TIC conlleva siempre un sinfín de preguntas que no siempre tienen respuestas claras.


El debate está servido, y no sería coherente mirar a otro lado. Las TIC han llegado hasta el último rincón de nuestra sociedad y como toda nueva innovación (aunque ya llevan bastante tiempo), va requerir de tiempo, de voluntad, de recursos, de preparación y probablemente de consenso. La pregunta que se me ocurre es saber si nosotros los jóvenes y la sociedad en general va a tener tiempo, va ser capaz de crear un marco de acuerdo en torno a su utilización, va a poner recursos al servicio del sistema educativo y sobre todo si va a ser capaz de reconocer que el ayer ya paso y que el mañana ya está presente.

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