domingo, 18 de diciembre de 2011

LA DEDUDA DEL SUEÑO




“(...)desde las últimas dos décadas del siglo XX hasta el presente, con el colapso de formas controladas o mitigadas de capitalismo en los Estados Unidos y Europa, ha dejado de haber cualquier necesidad interna para el descanso y la recuperación como componentes de crecimiento económico y del beneficio (...) el tiempo para el descanso humano y la recuperación, es ahora simplemente demasiado caro para ser estructuralmente posible en el capitalismo contemporáneo.”


Jonathan Crary,
Sobre los finales del sueño: sombras en el resplandor de un mundo 24/7


La mayor capacidad resolutiva de problemas depende en el ser humano, de la capacidad de tener ideas y de considerar los recursos de los que puede echar mano de una manera no singular ni particular. El ser humano descubre en las cosas propiedades que van más allá del aquí y del ahora. La capacidad abstractiva presenta este nuevo rasgo: el hombre ante todo resuelve problemas porque es inteligente. La inteligencia, en la práctica, se caracteriza por ser susceptible de aumento, a través de la fijación de propiedades, de un modo abstracto, no particular: la inteligencia puede acudir a un mismo remedio aunque cambien las circunstancias. En el resto de los animales esto es prácticamente inexistente.
Por ejemplo, se ha hecho un experimento con chimpancés para tratar de averiguar si son capaces de tener ideas abstractas cuando se ven ante problema vital. Se puso a un chimpancé en una balsa, y se colocó allí un cubo lleno de agua con un cucharón para llenarlo. Se colocó la balsa en el agua, se puso la comida en un islote rodeado de fuego, y se enseñó al animal que, si echaba agua con el cazo, podía apagar el fuego y alcanzar la comida. Se le enseñó, así, un razonamiento condicional: si echo agua, se apagará el fuego y podré coger el alimento. Un día se realizó el experimento, pero se le puso el cubo sin agua. Cuando el chimpancé no pudo echar agua con el cazo, se quedó sin comida.
Es claro que esto al ser humano no le hubiera pasado porque el recurso para resolver el problema no era el recurso "éste aquí". El ser humano entiende que el agua tiene la propiedad de apagar el fuego, y lo mismo le vale que el agua esté en el cubo o en el lago. La capacidad abstractiva de fijar propiedades hace que el ser humano sea mejor solucionador de problemas que el resto de los animales. Para resolver el problema hacen falta recursos, pero sin duda una captación de propiedades generales, que se conservan inalteradas prescindiendo de condiciones espacio-temporales y de circunstancia particulares. Teniendo estos conocimiento, en el ser humano puede aparecer lo inesperado, aquello ante lo cual no hay una respuesta preparada porque no se parece a nada de lo que antes ha acontecido.
Todo esto demuestra que el ser humano es un ser que no nada más se rige por su parte mecánica/animal, sino que en él influyen también una serie de condiciones espacio-temporales y de circunstancias particulares. Lo que nos hace ser seres creativos ante la presencia de diferentes situaciones. Pero ¿qué es lo que fomenta nuestra creatividad? ¿Podría el ser humano convertirse en un ser mecánico? Y si si, ¿qué es lo que nos mantiene activos esa parte creativa de respuesta inesperada?
A lo largo de la historia del ser humano, se han realizado miles de estudios sobre la mente del hombre, y hasta ahora todavía existen muchas dudas. Sin embargo, a pesar de su complejidad y su muchas veces falta de patrones, se sabe que es la herramienta más fuerte que posee esta especie. Por lo que también existen grandes estudios dedicados a su control.
La mente, así como el cuerpo físico, necesitan reposo y es por eso que, comprobado científicamente, el sueño es una de las funciones más esenciales para la salud del ser humano, pues en la noche es cuando el cuerpo y nuestro cerebro se regeneran. Realmente pasamos un tercio de nuestras vidas durmiendo, esto quiere decir que una persona de 90 años ha pasado 30 en la cama. Sin embargo, hoy en día, se pone en cuestión la idea de que tal vez estas horas están sobrevaluadas.
Gracias al estudio realizado por Jonathan Crary, crítico, ensayista y profesor de Teoría y Arte Moderno en la Universidad de Columbia, realizado en el 2008, titulado Sobre los finales del sueño: sombras en el resplandor de un mundo 24/7, se conocen tres hechos documentados sobre el estudio de la mente del ser humano, relacionada con el sueño, o más bien dicho, la privación de éste.
El primero de los hechos es el estudio realizado en los Estados Unidos, sobre una especia de pájaros llamados Gorrión blanco coronado, que durante el otoño, migra de Alazka al Norte de México, viaje que dura 7 días, en los cuales esta especia puede permanecer completamente despierta.
El segundo hecho, es la documentación de que el 1990, un consorcio espacial ruso-europeo anuncio sus planes para poner en órbita satélites que reflejaran la luz solar sobre la tierra durante la noche. El plan era llamado “Luz de día toda la noche”. Las oposiciones al proyecto se generaron de inmediato debido a la preocupación de las consecuencias que esto generaría en las especies sobre el planeta. El proyecto fue denegado.
El tercer hecho, es el estudio que existe sobre la utilización de la privación del sueño como una tortura en la red americana de campos de prisioneros a partir de septiembre del 2001. A estas personas, se les expone interrogatorios de 20 horas, en cuartos con luz intensa todo el tiempo, en donde tienen que permanecer parados debido a la falta de espacio para poder sentarse o recostarse. Ésto ha funcionado también como una herramienta complementaria del lavado del cerebro.
Gracias a estas referencias se puede suponer el gran interés que existe hoy en día, en encontrar la respuesta del porque de la importancia del sueño en los seres humanos, y si es posible reducir este tiempo a las mínimas horas, o hacerlo desaparecer por completo.
El término privación del sueño hace referencia, a una reducción en el número habitual de horas de descanso. Puede ser generado por diversos factores: trastorno del sueño, estrés, falta de cansancio, inducción de sustancias inhibidoras del sueño, etc. Sin embargo, nunca es generado por un factor natural, por lo menos no en el ser humano, ya que las consecuencias del no dormir son extremamente dañinas a su salud, empezando los síntomas desde las primeras 24 horas, con dolores musculares, irritación, visión borrosa, mareos, desmayos, depresión, confusión mental, alucinaciones, pérdida de memoria y se puede llegar a la psicosis.
En pocas palabras, el no dormir, genera una “deuda del sueño” que le produce a la mente del ser humano un breakdown el cual puede llegar a ser irreversible.


“No queda una sola esfera significante o interludio en la existencia humana (con la excepción colosal del sueño) que no hayan sido penetrados o tomados como tiempo de trabajo, tiempo de consumo, o tiempo para el marketing.”


Jonathan Crary,
Sobre los finales del sueño: sombras en el resplandor de un mundo 24/7




Sin embargo, el mundo de hoy en día, está regido por la ley del constante movimiento, el hacer siempre algo, moverse, cambiar, dejando atrás la estabilidad, la inactividad. Es por eso que se estudia intensamente el estado de reposo de la mente del ser humano, ya que después de tantos años, sigue siendo el único ámbito impenetrable por el tecnodesarrollo , por así decirlo, que ha desarrollado nuestra especie, tanto en ámbitos sociales, políticos, científicos, culturales.
La parte espiritual del hombre, la parte esencial, es la más difícil de modificar. Sin embargo, a beneficio de unos y a desgracia de la mayoría, se han obtenido algunas respuestas positivas a los intentos de la privación del sueño. Una de ellas, muy importante, radica en que somos víctimas constantes de los intentos de robarnos esta esencia tan personal, ya que gracias a las nuevas tecnologías, estamos en constante contacto con nuestro ser mecánico, el cual aprende de lo que le enseñan y olvida lo que, por sus propias fuerzas, puede crear.
Las TIC’s (Tecnologías de Información y Comunicación), son un muy buen ejemplo sobre el constante control que se tiene sobre nosotros durante nuestra vida ya mecanizada gracias al sistema capitalista que rige a nuestra especie. Es un medio por el cual estamos constantemente vigilados, ya que se controla absolutamente toda la información que llega a nuestras manos, haciéndonos creer lo que se dice y tal vez no lo que realmente es. El perfecto ejemplo para esto es el nuevo fenómeno de las redes sociales.
Ahora por la tecnología hemos encontrado que no solamente existen adicciones a las drogas, alcohol, etc. sino que existe también la adicción virtual hacia las redes sociales, en la cual se deja de hacer cosas por estar metidos en el mundo de la comunicación inmediata. Se tienen amigos, cientos de amigos y otros hasta miles, y por tal razón se acorta el tiempo del día a día por estar viendo cada noticia sobre ellos. Sin embargo ¿a cuántos de estos amigos se les conoce realmente? En algunos casos, le hablas a todo el mundo a través de las redes sociales, pero cuando vas por la calle y te encuentras a uno de ellos, pasas frente a esa persona pero los dos no cruzan la vista.
Hoy en día el mundo está dividido en dos partes; el mundo real y el mundo virtual, y cada día uno se aleja más del otro. El uso patológico de Internet provoca síntomas físicos muy similares a los que manifiestan los toxicómanos en crisis de abstinencia, que se traducen en ansiedad, depresión y miedo de perder el control de lo que ocurre en Internet. Existen varios síntomas, entre ellos está la pérdida de las relaciones interpersonales, cambios de humor, alteración de la percepción temporal, empleo compulsivo del medio, el 'fetichismo tecnológico, problemas físicos de diversa naturaleza como dolor de espalda, vista cansada, etc. Pero el más importante de todos es la privación del sueño.
Según un estudio realizado por la Fundación Nacional del Sueño, en Estados Unidos, comprobó que, el uso constante de los gadgets en los minutos previos a descansar, pueden provocar desórdenes en los hábitos de sueño y, con el tiempo, minar la salud. Dicha organización que, año con año, realiza una encuesta sobre los hábitos del sueño en aquel país, encontró en su ejercicio de 2011 que, el 43% de las personas, de entre 13 y 64 años, aseguran que rara vez pueden dormir con tranquilidad durante la semana laboral; cifra que, se complementó con el hecho de que, casi todos los encuestados (el 95%) expusieron que ven televisión o utilizan algún tipo de aparato electrónico como la computadora, iPad, consola de videojuegos o teléfono celular al menos una hora antes de acostarse.
Específicamente, el uso de tecnología como computadoras, de escritorio o portátiles, antes de dormir es más común de lo que se creía. Aproximadamente seis de cada diez personas encuestadas afirmaron usar este tipo de aparatos, por lo menos un par de noches a la semana, una hora antes de acostarse. Sin embargo, aproximadamente el 63% de los encuestados aseguró necesitar más de siete horas y media de sueño para sentirse mejor en el día, pero, a lo mucho, sólo duermen seis horas y 55 minutos diarias, debido al tiempo dedicado al uso de la tecnología antes de dormir y el trabajo que les cuesta conciliar el sueño. También se vio que el teléfono celular se ha convertido en un foco de alteración del sueño, ya que el 10% de lo jóvenes, de entre 13 y 18 años, aseguró ser despertado todas o casi todas las noches por un mensaje de texto, una llamada o un correo electrónico, acortando, inevitablemente, el tiempo dedicado a dormir profundamente.
Un 68% aseguró que, no dormir bien por causa de la tecnología, afecta su vida social.


"La exposición a la luz artificial que se da entre el atardecer y la hora en que nos vamos a la cama suprime la liberación de melatonina, la hormona que fomenta el sueño, reforzando un estado de alerta en la mente, que, a la postre, provoca cambios en el ritmo cardíaco, haciendo más difícil el quedar dormido".
Dr. Charles Czeisler, de la escuela de Medicina de Harvard


Como podemos ver, diariamente somos testigos de los constantes intentos de lograr controlar el sueño del ser humano, pero la pregunta entonces sería ¿por qué? Será que, debido a que por los efectos de la privación del sueño, nos acercamos cada vez más a nuestra parte mecánica, dejando atrás nuestra parte espiritual, ¿llegaremos al punto en el que no podemos llenar el cubo de agua con un cucharón? Pareciera que tenemos que pagar una gran deuda al mundo por todas nuestras horas de sueño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario